sábado, 23 de septiembre de 2017 0 comentarios

993. Hermoso en la Cruz, oh Cristo (San Pío de Pietrelcina)



Hermoso en la Cruz, oh Cristo
En la memoria de San Pío de Pietrelcina,
sacerdote capuchino
(23 de septiembre)

Jesús glorificadoe s hermoso; pero por mucho que así sea, me parece que lo es mayormente crucificado (Padre Pío, 27 - 12 - 1917).

1. Hermoso en la Cruz, oh Cristo,
con la hermosura divina,
tú, muerto y resucitado,
viviente, tu faz fulgura.

2. Es la ciencia de la Cruz
misterio que transfigura,
revelación de Dios trino
en humana criatura.

3. Es la agonía del huerto,
el comienzo de la lucha,
porque la muerte del Hijo
solo en la Cruz se consuma.

4. Mi dolor es sacramento
que ya se anuncia en la cuna,
es crisálida de amor
para unas alas ocultas.

5. Es el alma ensangrentada
dulce como dulce fruta,
suave como suave sábana,
fuerte como fuerte junta.

6. Mi Jesús crucificado,
vera vía, luz y brújula,
soy un pobre cireneo
que, al mirarte, pide ayuda.

7. Yo nací de tu costado,
de tu sangre, roja y pura:
soy latido de tu esposa,
y en ti la Pascua segura.

8. ¡Gloria a ti mi Redentor,
amor divina locura,
acéptame en mi deseo.
sembrado como obra tuya! Amén.

Guadalajara, Jalisco, San Pío de Pietrelcina 2017
viernes, 22 de septiembre de 2017 0 comentarios

992. Jesús nos enseña los sorprendentes caminos del amor de Dios



Jesús nos enseña los sorprendentes caminos 
del amor de Dios
Mateo 20,1-16


1 Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. 2 Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. 3 Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4 y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. 5 Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6 Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. 7 Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. 8 Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. 9 Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 10 Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11 Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: 12 “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
13 Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14 Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15 ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. 16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Hermanos:
1. Siempre que escuchamos las palabras del Señor, la escuchamos desde lo que está pasando en nuestro corazón y en nuestro entorno. De manera que abro el periódico (el Internet) para saber lo que hoy, ahora, está pasando en México y leo: “México sigue buscando entre los escombros a supervivientes del potente terremoto que sacudió el centro y sur de México el martes. El seísmo ha provocado al menos 286 muertos — entre ellos una treintena de niños— y el derrumbe de decenas de edificios en la capital. Los ciudadanos se han volcado en las tareas de ayuda después del terremoto de 7,1, según el Servicio Sismológico Nacional, que ha tenido su epicentro a 12 kilómetros de Axochiapan (en el Estado de Morelos). Se han creado brigadas ciudadanas y muchas personas se han acercado a los lugares de los derrumbes para colaborar con los rescatistas, también a llevar comida y agua. Después de la capital, Morelos y Puebla son las dos zonas más afectadas. Además, varios países —entre ellos España, Israel, Colombia o Chile— se han apresurado a enviar equipos de ayuda”.
Es muy hermoso que una noticia tan dolorosa como ésta no quede en una exclamación de “¡Qué desgracia, Dios mío!”, sino que se expansione en una onda de solidaridad, como lo estamos haciendo aquí, en Guadalajara, distante de los lugares de la desgracia.

2. Por otra parte, como español que soy, voy a las informaciones de mi patria en un momento crítico, y claro que tengo mi dolor y mi opinión, como ciudadano y como cristiano, y quisiera pronunciarla como testigo de Jesús, porque como dice san Pablo “también yo creo tener el Espíritu del Señor” (1Co 7,40), y no en vano el Señor, en su gratuita misericordia, me ha concedido la gracia de la fidelidad en casi 60 años de sacerdocio.
Pero con estos pensamientos, nos alejaríamos del centro del mensaje de hoy, en los minutos razonables que posibilita una homilía.

3. ¿Qué nos anuncia hoy Jesús? De nuevo, una parábola, escandalosa, que era con frecuencia el estilo de Jesús. Una parábola que hiere los sentimientos de los bien pensantes, de los que han entendido qué significan los esfuerzos para mantenerse firmes en el buen camino, pero no hay comprendido que Dios siempre, absolutamente siempre, es Dios gratuito. Hasta el punto que la sentencia final es un estallido destructivo como un terremoto. ¿Qué dice Jesús? Los últimos serán primeros y los primeros, últimos.
¿Quiénes son los primeros? Los judíos, los herederos de Abraham, según la carne. Ellos son los primeros, los privilegiados. ¿Y quiénes son los últimos? Los últimos son los de fuera: los gentiles, los paganos. Parece como si Dios hubiera cambiado el orden, y ahora los últimos son los primeros.
Dios ha revuelto el mundo religioso, y lo ha puesto al revés, para que se vea que solo Él, solo Él es el sentido de la vida. Esta manera de obrar de Dios la habían intuido los profetas hacía siglos: “Como se alza el cielo por encima de la tierra se elevan mis caminos sobre vuestros caminos y mis pensamientos sobre vuestros pensamientos” (Is 55,9).

4. Pero esta explicación ¿tiene algo que ver con la parábola del Evangelio? Sin duda.  Jesús explica su pensamiento con una parábola agrícola. Imagina al propietario de una viña que tiene urgencia de mano de obra para la vendimia y hace un contrato con los primeros: un denario, que era, por hablar con nuestros términos, un salario “familiar”. A la segunda hora sale y contrata a otros, no por un denario – prestemos atención – sino que dice: os pagaré lo debido. Fijémonos bien, no dice cuánto, sino lo debido. Y así sucesivamente. Y así hasta cinco veces. Bien podemos pensar que esto es una imaginación para hacer más resaltante el contraste final. El contraste va a ser entre los primeros y los últimos.
El mayordomo comienza a pagar por los últimos, por los que no han trabajado más que una hora y les da un denario a cada uno. ¿Cuánto les va a tocar a los primeros? Pues mucho más, según un ajuste de salarios. Si por una hora ha pagado un denario (y esto a la hora suave del día), ¿cuánto pagará a los de doce horas que han aguantado el peso del día y el bochorno? Sin duda que mucho más.

5. Y resulta que les paga el jornal del contrato
- Amigo, no te hago ninguna injusticia, les dice taxativamente el amo a los primeros. Y es verdad, les ha dado su salario familiar, de acuerdo al contrato.
Ahora bien, a los demás les ha dado, por lo de pronto “lo debido” y mucho más, es decir, les ha “regalado” lo que no merecen, lo que no han trabajado. ¿Y por qué ha hecho este regalo? No por capricho, sino pura generosidad, porque es “bueno”. Porque, siguiendo el espíritu de la parábola, este amo generoso dice: Yo tengo piedad de su familia y les regalo un jornal familiar completo, porque quiero y puedo.
Porque yo soy bueno, dice el Evangelio y esta frase debemos repetirnos: Dios es bueno. Jamás podremos saber qué bueno es Dios para nosotros, para mí. No razón para que yo envidie a nadie en el mundo. Dios es bueno, infinitamente bueno para mí.
Jesús ha tenido que aceptar este dolor. Su pueblo no le ha comprendido. Cuando ha hablado del amor de Dios no le han comprendido. Por el contrario, los últimos, sorprendentemente, sí le han aceptado, es decir, si le han comprendido. Ejemplo de estos últimos son los publicanos, es decir, los pecadores, y las prostitutas…
Hermanos, como escribió san Pablo a los Romanos, reflexionando sobre estas cosas: ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! (Rom 11,33).

Señor Jesús, enséñame tus caminos, que son los caminos de Dios, y llena de mi corazón de sabiduría, de gozo, de amor y de paz.

Guadalajara, Jal., viernes 22 septiembre 2017.


Nota. Como un ejempll de solidaridad cristiana en esta hora:


Escribe Mons. Felipe de Jesús Pozos Lorenzini, obispo auxiliar de Puebla.
Quiero reconocer en nombre del Sr Arzobispo y de nosotros Auxiliares su ministerio sacerdotal, en especial a nuestros hermanos que están en las zonas afectadas:
A los que han perdido la casa parroquial: Victorino en Atzizihuacan, Fernando Sarmiento en Santa Ana, Miguel en Tochimilco, Pedro Tapia en Chietla, Pastores que viven con el Pueblo las mismas consecuencias.
Pastores que expusieron la vida por salvar a los fieles: Humberto Victoria en Coyula que celebraba la Santa Misa con el templo lleno, que espero a que todos salieran, cuando se aseguró que todos estaban fuera, tuvo que empujar-cargar a una anciana y al salir vino el desplome.
A Néstor vicario de Chietla, a quien lo han difamado: celebrando la Misa en Atzala, en el momento del Kyrie comienza el sismo, pide a los fieles abandonar el templo. Junto a él se encuentran dos personas, solo los tres sobreviven, abandonan el templo por la sacristía. Uno de los sobrevivientes pide a la comunidad no abandonar el recinto. La torre cayó sobre la bóveda y la desplomó. Ayuda al padre herido de la niña -que se va a bautizar- a salir, a otro fiel moribundo que fallece en el atrio, ayuda a sacar los cuerpos de los difuntos, se mancha la ropa con la sangre de los fieles. La versión: de que subió a su coche y huyó es falsa. Pidió a dos jóvenes que pasaban ayuda uno de los cuales subió a un coche y se retiró. En la noche él y su párroco volvieron para acompañar a los deudos.
A César Andrade que en el momento del sismo entra al templo para decirle al Sacristán y a su hijito que abandonen la Iglesia y presencia dentro del templo el desplome de la cúpula.
Pienso en Pedro Tapia que a una semana de tomar posesion tiene que vivir este momento desde la fe y sostener a la comunidad, ha tenido que sepultar a once fíenles. En Gilberto Sombrerero y en Manuel Ramírez que han visto sus templos colapsarse. En Santiago Álvarez y su vicario Emmanuel que viven está situación en medio de la esperanza y el desconcierto junto con los seminaristas del Seminario Menor del Sur.
Pienso en Ustedes hermanos que estos días enfrentan tantas cosas: ¿dónde celebrar? ¿Cómo consolar al pueblo?  ¿Cómo ayudarles desde la fe, a discernir estos acontecimientos? ¿Cómo resguardar sus imágenes y archivos?
No saldrán en los periódicos
No ocuparán encabezados, pero Dios que conoce todo, sabe que son un testimonio para su Iglesia de Puebla, gracias por su sí, heroico y generoso.
Gracias a los Seminaristas que están ayudando en las despensas, otros ayudando a mover escombros. A los diáconos que acompañaron toda una jornada a los deudos de Atzala. Hermanos Puebla no sería Puebla sin ustedes
Un abrazo
 
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